16 de junio de 2009

Como Lutero...

Como Lutero, clavaré mis tesis en la puerta del templo.

Nuestra visión es tan distinta que la comunión de ideas es imposible.

Me explico.

Para mí la docencia es un fin; para vosotros, un medio.

Para vosotros la investigación y, sobre todo, la publicación son un fin; para mi, un medio.

Para mí la asistencia –concepto último por el que recibimos el salario- es, sin duda, un fin. Para vosotros no es fin; ni medio. El paciente es en vuestro prontuario el elemento molesto, como el alumno o el dato discordante, que enturbia vuestro quehacer. Y que a la postre os importa un carajo.

¿Será mejor lo que veis vosotros? ¿Lo que veo yo?

Yo lo tengo claro. Vosotros, ya sabréis.

Y me la suda el Decet romanum pontificem.