15 de diciembre de 2010

¡Al fin una cita!

Fragmento de una antigua novela de ciencia-ficción:
-Es una gran responsabilidad -había hecho notar el doctor Sen- entrenar a estas jóvenes mentes para el futuro. Por suerte los seres humanos tienen una resistencia notable. Se necesita una educación muy mala para que el daño sea permanente. Aun en el caso de que nuestras miras sean erróneas, nuestras pequeñas víctimas sabrán probablemente superarlas. Como usted ha visto, parecen ser perfectamente felices.
Arthur C. Clarke
El fin de la infancia (1956)
¿Ciencia ficción?
Ah, claro... Entonces no existía el informe PISA.

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14 de diciembre de 2010

Cansionero universal

Que poques paraules tinc,
i les que us dic són tan gastades.
Caldrà buscar nous camins
on no calguin les paraules.

Lluis Llach
El jorn dels miserables

8 de diciembre de 2010

WIKILEAKS

Los defensores de la prensa libre, de la información, de la transparencia, de la democracia, de la libertad con mayúsculas ocultan secretos. La mayoría son habladurías, maledicencias y opiniones subjetivas más propias de la telebasura que de un cuerpo diplomático. Pero son secretos. Secretos pagados con dinero público. Suyo y mío, oiga.

La custodia resulta chapucera y los fisgones son hábiles: la filtración está servida. El mundo conoce así, con gran despliegue tipográfico, la opinión que sobre la manicura realizada al caniche de la amante de un sobrino de Gaddafi tiene el tercer oficial del consulado en las islas Asshole. Una primicia, oiga.

Por supuesto, se publican informes con más enjundia: la sonrisa de Aznar era, en realidad, la mueca ocasionada por una descarga eléctrica en el epidídimo; las cejas de ZP son postizas, diseño de Vittorio y Luchino, con cariño; todo el cuerpo diplomático internacional le tiene envidia a Berlusconi y a todos los de una determinada tendencia sexual les gustaría ponerle los cuernos a Sarkozy. No se ha encontrado, en cambio, documentación que avale la llegada de una indocumentada al ministerio de Sanidad. Un misterio, oiga.

El revuelo provoca también un aluvión de deposiciones de todos los opinantes profesionales, contertulios, dependientes de mercería, barmans y taxistas. La polémica está servida, oiga.

El responsable es identificado y se le paga con la misma moneda: sus secretos juveniles salen a la luz. Que si ya era rarito y rebelde. Que si ya se entrometía en lo que no debía. Que si fue juzgado. Que se declaró culpable. Que se veía venir. Que con esos mimbres salen estos cestos, oiga.

Pero las filtraciones prosiguen y parece que no tendrán fin. Da la impresión de que todo el que sabe algo y le tiene ganas al jefe está largando por esa boquita. La información ahora es ya sensible y relevante: Muammar no estaba borracho ni había tenido un “derrame en el celebro”, era botox que se había inyectado el muy presumido. Como para haber provocado la tercera guerra mundial, oiga.

Es fácil imaginar a nuestros sesudos gobernantes reunidos en un gabinete de crisis, las chaquetas de Armani todas arrugadas, el entrecejo fruncido, las bolsas en los párpados, la barba mal afeitada (que a la Thatcher, hay que decirlo, le sienta francamente mal)... La decisión es utilizar munición de grueso calibre. Tonterías ni una, oiga.

La justicia sueca reclama al interfecto por crímenes sexuales. Toma bomba. Acoso. Violación. Desde agosto que andamos buscándolo. ¡Chúpate esa! Pepino del ocho, por si pensabas que te ibas a ir de rositas. No querías secretitos, ¡pues toma secretitos! Y no vayan a pensar que ha sido el primo americano que nos ha dicho que tiene guardadas unas cositas nuestras y unos trataditos comerciales que igual también se filtran. Nooo. La justicia es independiente y esto es un proceso que llevaba su curso. Aquellos polvos, nunca mejor dicho, trajeron estos lodos. Pura coincidencia, oiga.

Total. Que los secretitos sirven para guardarlos y sacarlos cuando convenga. Que vale que no sean relevantes. Pero, en su momento justo, un trapito sucio como aquel o un manchurrón como este desmonta a un personaje o desvía la atención para que no miremos donde no hay que mirar. Fíjate tú, en Corea, mientras tanto, tirándose unos cuantos Tomahawk. Y aquí todos viendo “¡Sálvame!”.

Mucha mierda, oiga.


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¡Controlen al controlador!

Hay rufianes.
Hay aprovechados, sinvergüenzas, concejales, lideres de la oposicion, consejeros delegados.
Hay chorizos.
Y, luego, están los controladores.
Desde aquí les deseo un feliz vuelo al infierno.