31 de mayo de 2022

Ecología básica

 


Una vez demostrado el potente y deletéreo efecto del pedo de las vacas, los ojos de los guardianes de occidente se han dirigido a los de las ballenas. “Menos mal que hay pocas –ha asegurado un portavoz-; si no, el mar parecería gaseosa”.

Algo habrá que hacer, pues.

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