Pasajero con pinta de señorito venido a menos y reconvertido en vividor del humo político comenta con su acompañante, éste con las señas identitarias de fiel cargo de confianza dispuesto a venderse al mejor postor:
-"Déjame que coja un libro de la bolsa. La verdad es que luego no lo leo. Pero queda como más intelectual..."
Todavía estamos en esto. Y así nos va.
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