28 de febrero de 2013

Aunque el Papa es infalible con la boca...

¡Vaya la que ha liado! Después de tanto rollo, ¡hala, ahí os quedáis, que si os he visto no me acuerdo! El amigo Benedicto Equisuvepalito, Benito, se da el piro. Y, claro, se va a liar parda.

Vamos a los hechos: casca el polaco después de arrastrar sus miserias y sus higadillos por medio mundo (para mi que tanto beso al suelo no era higiénico ni saludable). La fumata blanca –cosa, dicen, del Espíritu Santo–, apunta al Benito, al que deciden llamar Benedicto Equisuvepalito, que tiene más glam.

Y nada más llegar ¡zaca! si el polaco había dicho que bueno, que lo del purgatorio no estaba claro y que, en el mismo plan, lo del infierno era una cosa como literaria, pues no, Equisuvepalito deja la infalibilidad del Papa a la altura de la Cospedal hablando de Bárcenas y con la propia infalibilidad recién estrenada –atributo al parecer también conferido por el palomo– restablece el orden infernal y el purgatorio. A los del limbo, eso sí, los deja tranquilos. Para lo que se enteran...


No satisfecho, se lanza a profundidades teológicas insondables para nosotros, pobres pecadores, y publica algunos resultados de sus investigaciones: en el portal de Belén, de buey y mula nada de nada. Nasti de plasti. Y la estrella, una supernova. ¡Cágate, tú! El resto de figuras, sub judice. Parece ser que las fuertes presiones del catalanismo más acervado, amenazando con un cisma irrevocable y la creación de la Iglesia Catalana de la Butifarra, con el venerado Yoda-Pujol como cabeza visible (puestos a poner yayos gagá al frente, a los catalanes no nos gana nadie, dicen que comentó Mas), como decía, solo esas presiones han impedido que al caganer, símbolo donde los haya de la identidad nacional, lo hayan mandado a cagar, con perdón, con la mula, el buey y el canonge de la Seu.


Y mientras tanto, con el Santo Padre absorto en tan trascendentes cavilaciones, la casa por barrer. Como ha resumido un cardenal, todo púrpura él: "Esto es un merder contra el sexto y el séptimo". No se refería al general Custer, precisamente. Para los que no están puestos en las tablas de la ley: que a sus eminencias se les va la mano. Hacia las piruletas de los querubines o hacía el cajón de la pasta. Que se han tomado muy en serio lo de dejad que los niños se acerquen a mi. Que puestos a repartir entre el César y el jefe, pues que se lo quedan ellos y todos tan contentos. Y, claro, el Equisuvepalito de eso no sabía nada. Porque él llegó al cargo sin conocer de intrigas, de escándalos, de la banca vaticana, de niños pasados por la piedra... Se acaba de desayunar, pobrecico mío, con lo mayor que está. Y se pira. Pero aprisa, coño, que parece que le hayan puesto la mirra en el ojete.

El problema más gordo que se les viene encima es el de la  infalibilidad, pienso yo. Por eso nunca les ha venido bien lo de la dimisión, la jubilación o el retiro de quien ocupa la cátedra de Pedro (no sé a qué me suena, lo de la cátedra). Porque si, después de convencer al personal de que los Papas son infalibles con la  boca, ya viene mal que un Papa nuevo desdiga a Papas anteriores pero muertos, imagina tú la imagen que dan desmintiendo al abuelete retirado en Castelgandolfo. Y que, por ejemplo, el abuelete se encabrone: "Pero ¿que ha fumado el mierda ese que habéis elegido? ¡No se entera! ¡Ni buey, ni mula! ¡Y el caganer era de Lorca! ¡Que estudie, coño, que estudie!" 


Para eso tienen al Espíritu Santo. En el palomo está el truco. En el  palomo y en la silla. Me explico. Los Equisuvepalitos son infalibles porque les inspira el palomo. Pero solo cuando hablan ex catedraes decir, desde la silla. Si te bajas de la silla ya puedes decir chorradas y no cuentan como encíclicas. Así que quien controla la silla y al palomo lo tiene chupao.


Y en eso están. Cuando la fumata sea blanca es que alguien ha  pillao la silla y tiene al palomo cogido por las pelotas. Luego ya viene lo del Camarlengo, el habemus papam y lo del urbi et orbePero esa historia ya nos la conocemos todos. Es la de siempre.


Per omnia secula seculorum.


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