Que paren, que me bajo.
La espiral que nos arrolla gira y gira cada vez más rápido y el radio de giro es cada vez menor. Ya no se si las náuseas son por el vértigo o por el asco.
Más del 80% de los maestros son incapaces de aprobar un examen sobre los conocimientos mínimos que exigirán a sus alumnos. Arduos problemas del tipo cuántos centímetros cuadrados tiene un metro cuadrado o cuánto mide la circunferencia si el radio mide un metro. Mientras, el gobierno anda ocupado en retirar inversiones en la enseñanza pública para reconvertirlas en subvenciones a la enseñanza concertada con colegios religiosos. Y los maestros salen con que los conocimientos no son lo importante, sino los métodos de pedagogía. Igualito que cuando vas a comer: lo sustancial no es la comida, sino cómo te la llevas a la boca. Hasta ahí han llegado los vendedores de humo.
Bárcenas reconoce ante el juez que tiene una "pequeña" fortuna, de unos 38 millones, que acumuló lícitamente explotando sus habilidades, además de otros negocios poco lucrativos, de chapero de cine de barrio. Mientras, se ensaya la escenificación de un juicio nulo, con dos jueces peleando por un caso que no conviene a nadie próximo a los poderes del estado, legislativo, ejecutivo o judicial. Ya veréis como al final se conculcan sus más elementales derechos y aquí no pasa ná.
Urdangarín, Blasco, Oriol Pujol... Todos trincan y nadie dimite, nadie pisa la trena y, mucho menos, devuelve la pela. Mientras, Corina, ya bautizada como "la amiga del Rey" (y todos sabemos lo que son las amigas y las amiguitas) desayuna sin rubor con ministros y directores generales, que lo niegan todo, y veladamente amenaza con sabrosas revelaciones. Aunque a mi, como a muchos, un borbón en bolas no me pone nada.
En Chipre montan un corralito: los chipriotas acabarán pagando con sus ahorros, sí o sí, los desmanes de la banca local, que son las bancas de siempre pero instaladas en la isla. Mientras, nuestros ministros dicen que eso aquí no pasará; pero estudian un nuevo impuesto sobre los depósitos bancarios que acabaremos pagando los de siempre. Fomentando el ahorro ¿verdad Montoro?: trincar por lo supuestamente legal lo que no nos trincan con los sobres.
¿Fuera? Pues igual. Hollande se desinfla y empieza a preocuparse por temas realmente trascendentes: sospecha que la Bruni le llama pingüino en una canción de su último disco. Y eso está muy feo. Mientras, Cameron no sabe donde mirar y se arma un lío con las proporciones de bienestar, ahorro e impuestos que debe tener su estado ideal. Pero sigue dando por saco con la sterling pound y con los bussiness de su city.
Obama se va a Israel a darse un pico con Netanyahu. Que si cuánto te quiero que si qué buenos amigos somos. Que soy negro pero no tonto y hay que ver lo malos que son los moros. Mientras, los del turbante tiran dos pepinos del ocho que, por supuesto, no le dan. Pero justifican su uso para retroalimentar la violencia.
Paco Palito, pontífice del pueblo, resulta que se olvidó de denunciar que los milicos habían trincado a un colega y le estaban dando picana. ¡Uy, se me pasó!, ha comentado. Mientras, se ajusta el solideo.
Y encima, Chávez se les ha pasado en la nevera y no lo han podido embalsamar. ¡Qué fastidio!
Eso sí, la Merkel nos observa con ojillos cada vez más lujuriosos. Y la lujuria en un político, si excluimos a Berlusconi que es más literal, no augura nada bueno para los gobernados. Bueno, cierto es que en los dos casos puedes darte por jodido.
¡Ai, quin embolic! Esto es un culebrón más largo que la pilila de Maciste, el coloso.
Lo dicho: que paren, que me bajo.
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