Griñán, al trullo. El botarate de Chaves, por los pelos. La defensa oficial: no se lucraron personalmente.
Primero: eso es una excusa de mierda.
Segundo: la ausencia de prueba no es prueba de ausencia. Eso ya se da en primero.
Cambio de tercio. A la Espe la porquería le alcanza ya las narices. Un poquito más, y ahogada.
¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar a esta panda de facinerosos?
¿A quién favorece toda esta podredumbre?
Decía Almudena Grandes hace ya diez años*: “El descrédito de la política ha cuajado en una profunda desafección popular hacia las instituciones democráticas, que la ciudadanía percibe como una fuente incomparable de corrupción. ¿Para qué interesarse por los programas de los candidatos, si ninguno cumple el suyo cuando llega al poder? Cada vez que un ciudadano piensa esto, los especuladores ganan un céntimo más, la salida del túnel se aleja algunos metros. Solo los políticos capaces de hacer política nos sacarán de esta, pero cada vez resulta más difícil convencer a los indiferentes de que todos no son iguales.”
Yo no sabría decirlo mejor ni de coña.
*Almudena Grandes. La indiferencia. El País, 22/10/2012