Esta semana, a nuestro querido Zanahoria Con Laca le han llamado narcisista maligno y en declive mental, así como paciente de demencia fronto-temporal. Entre otras lindezas. Todo ello para explicar su errático comportamiento. No soy yo quien para contradecir a los expertos, que son los que entienden de esas cosas. Pero hay un aspecto que a mi juicio olvidan: cada vez que este señor abre la boca, sube el pan. O baja. Cualquier avisado del mensaje puede, subrepticiamente, comprar -o vender- los activos más convenientes para ganarse un pastizal con la operación. Y parece que eso precisamente es lo que está ocurriendo entre familiares y allegados: se están levantando una pasta a costa de las ocurrencias de ZCL. Ya hay algunos expertos escrutando este tema.
Ahora quiere colonizar la Luna: atentos a una posible Moon Scrapers Ltd que subirá como la espuma hasta que diga que lo de la luna es una gilipollez (no antes de que se hayan vendido las participaciones familiares) y las acciones se derrumben como naipes. Estará loco, pero ya se sabe: los tontos y los locos siempre se salen con la suya.
PS: Este texto lo subí al blog el 27 de marzo, después de unos días escrito. El 29 de marzo, la edición digital de El País publicaba el siguiente titular: "La guerra de Trump abona el terreno para la especulación financiera, pero levanta ampollas en Wall Street". En la noticia, elaborada por Laura Salces, puede leerse: "Activos tan dispares como las Bolsas y el precio del petróleo se vieron sometidos el pasado lunes a una montaña rusa que provocó fuertes oscilaciones durante la jornada y que tuvieron un detonante común: la decisión de Donald Trump de aplazar el ataque a instalaciones energéticas de Irán. La intrahistoria, más allá de las conversaciones entre ambos bandos, se conoció más tarde. Un cuarto de hora antes de que el presidente estadounidense anunciara la tregua en su red social Truth se produjeron apuestas millonarias en derivados financieros que proporcionaron suculentos beneficios a unos pocos, y desconocidos, inversores." y "...el pasado lunes se ejecutaron unos 580 millones de dólares (unos 500 millones de euros) en derivados a favor de la caída del precio del petróleo. Una cifra ocho veces superior a la habitual, según el estudio elaborado por Financial Times. El movimiento tuvo su réplica en los futuros del S&P 500, el índice bursátil más seguido del mundo. Los beneficios totales superan los 800 millones de dólares".
Más adelante, se cita al premio Nobel de Economía Paul Krugman: “cuando los directivos de una empresa o personas cercanas a ellos utilizan información confidencial para obtener beneficios económicos personales, se trata de uso de información privilegiada, lo cual es ilegal”. Pero su análisis de lo ocurrido en su newsletter en Substack va mucho más allá: “Tenemos otro término para las situaciones en las que personas con acceso a información confidencial sobre seguridad nacional —como planes para bombardear o no bombardear otro país— explotan esa información para obtener ganancias. Ese término es traición”.
Más de lo mismo puede leerse en Ganar medio millón apostando a que matan a Jameneí, esta vez sobre el mundo de las apuestas y con DT junior como protagonista.
Pues eso mismo es lo que yo decía. De tonto, ni la laca.
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