15 de octubre de 2013

I+D



Transcribo, todo lo literalmente que puedo recordar, sin añadidos ni florituras, una conversación pillada al vuelo en el parking de un centro comercial. Palabrita del niño Jesús que fue así y que me quede lelo si miento.

Una motocicleta Harley-Davidson espectacular, no por lo grande ni por los niquelados y los cueros, sino todo lo contrario, por la sencillez y la tremenda impresión de potencia que ofrece, está apoyada sobre su pata de cabra frente a una tienda. El negro mate domina el espectáculo. Sobre el manillar un único reloj, fondo blanco y aguja roja, indica las revoluciones. Los números rodean el círculo blanco: de cero a ocho. Bajo el centro del círculo, la consabida inscripción “x 1000 RPM”. Dos lugareños, ligeramente por arriba de los treinta, bien maqueados, se la miran y se la admiran. 

“Guapa la moto, ¿eh colega?”.

“Sí que está guapa, sí. Parece de carreras”.

─”¿Cuánto cogerá una moto como ésta?”.

”¡Joder, pues eso se mira…! y se acerca al cuentarrevoluciones, inclinándose ligeramente sobre la moto ¡Coño, vaya jodienda, está en digital!”.

”Va, hombre con aire de suficiencia, que eso se puede calcular. A ver…  Mira, lo ves, se multiplica… Mmm… Ocho… por ocho…, dieciséis… Pues, a ciento sesenta, ¡coge ciento sesenta!”.

Y se queda tan pancho.

Es lo que nos sobra en este país, I+D. Imbéciles y descerebrados.

(Dedicado, sin cariño, a las autoridades ¿competentes? que han decidido que la Comunidad Valenciana no participe en el informe PISA. Sepan que no hacen falta informes PISA para saber qué estamos haciendo con la educación: basta con alertar la oreja en la calle. Con eso, sobra).
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