27 de marzo de 2020

Matemáticas recreativas


Con todo este baile de cifras no hay quien se aclare. O parece que no hay quien se aclare. O alguien no quiere que el personal se aclare, que ha de haber a gusto de todos.

El número de casos exacto es virtualmente imposible de conocer: habría que testar a toda la población varias veces para tener solo una aproximación. Esa sería la incidencia (casi) real. Así pues, desconocida. Si estudiamos bien a una parte de la población que sea representativa del total, podemos inferir la incidencia en toda la población. Dos premisas fundamentales: la población estudiada es representativa de la total y se hace un estudio exhaustivo, completo, de esa subpoblación. Obtenemos una estimación. La incidencia real sigue siendo desconocida. Si la subpoblación se estudia de forma incompleta, lo que obtenemos es una estimación de la incidencia en esa subpoblación. Y con ella, una estimación en la población general. Estimación de una estimación es igual a error cada vez más grande.

Ninguna de las dos cosas se ha hecho. En ningún país, que yo sepa. Ergo, no sabemos la incidencia real. Ni siquiera la aproximada. ¿Y es importante? Pues sí. Cuanto más nos aproximemos a la incidencia real mejor conoceremos el comportamiento de la enfermedad, los casos graves, la letalidad y sus marcadores y podremos hacer previsiones de necesidades y comportamientos con mayor fiabilidad. Y podremos ir un poquito por delante, para variar. Pero esto es epidemiología.

Por otra parte, cuantos más casos individuales seamos capaces de diagnosticar (y eso ya no es una estimación) mejor podremos aplicar las pautas de prevención, aislamiento, uso de recursos, etc. Eso sí se ha hecho en algunos países, especialmente en Corea del Sur y en Alemania. Diagnosticar a mucha gente lleva a poder confinar únicamente a los enfermos, por ejemplo. Además, cuanto más diagnósticos tengas más real es la cifra de casos leves, graves y letales. Por eso es en Corea y en Alemania, precisamente, donde las cifras de mortalidad son más bajas. Aquí no se han hecho pruebas de diagnóstico a casos leves, a contactos, a personal expuesto... Y cuando se ha hecho ha sido con criterios cambiantes. Es por ello que el número de casos es un guarismo absolutamente inútil en el país. Si, finalmente, una vez superada la fase de timo y aprovechamiento, empiezan a hacer pruebas a troche y moche, tendremos un repunte en el número de casos (que tampoco tendrá ningún sentido) y una disminución de la letalidad, que debería aproximarnos a la que se va encontrando en otros países.

Otra forma de estimar el número de casos es a partir de un dato más robusto, como es la mortalidad. El número de fallecidos es mucho más preciso, sin llegar a ser exacto (habrá fallecidos que no tendrán hecho el test y positivos que pueden haber muerto por otra causa). Podemos, pues, partir de ahí.

Esta mañana, las cifras oficiales eran, para España, de 57.627 casos y 4.365 fallecidos, lo que supone una mortalidad del 7,5%. Las estimaciones de mortalidad proporcionadas por otros organismos oscilan entre el 0,7% de las más optimistas y el 4% de las más pesimistas, obtenidas fundamentalmente de entornos con tasas elevadas de realización de pruebas diagnósticas. Italia, caso aparte, presenta una tasa de mortalidad del 6,8%.

Si hacemos estimaciones de casos posibles en España a partir de cifras de mortalidad obtendríamos lo siguiente (hay que tener en cuenta que siempre se infraestima el número de contagios):
-Para una mortalidad del 0,7% (el lado bueno de la horquilla), alcanzar 4.365 fallecidos supone la existencia de 623.571 contagiados
-Para una mortalidad del 4% (el lado malo), 4.365 fallecidos permite presumir la existencia de 109.125 contagiados.
- Si nos ponemos en lo peor, con la tasa italiana del 6,8%, en España al menos habría 64.191 contagiados.

El baile es tremendo: lo más probable –no deja de ser una estimación- es que a día de hoy en España haya entre 109.125 y 623.571 casos.

Lo más terrible es que si solo hay 57.627 diagnosticados “oficiales”, el resto debe andar por ahí tosiendo. Y es que aquí lo hacemos todo en negro, ahorrándonos el IVA.
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