19 de abril de 2020

Epidemiología recreativa


“The death rate is a fact; anything beyond this is an inference”
                                                                                     William Farr

Este payo, el Farr, en la primera mitad del siglo XIX, cuando no se conocían todavía los virus y la teoría del contagio por microorganismos no estaba unánimemente aceptada, ajustó curvas a los casos de epidemias y demostró que esas curvas tenían forma de campana. Ya tenía claro el tío que la tasa de mortalidad no se prestaba a mucha especulación, mientras que el resto eran inferencias. Antes de 1850, insisto.

O sea, que vamos mal. Peor que mal, fatal.

En todas las comparecencias nuestras autoridades eluden hablar de ello. Que si la curva se cruza, que si no se cruza, que se inclina, que no se inclina, que si la arruga es bella. Pero tenemos la tasa de mortalidad por millón de habitantes más alta del mundo mundial. La más alta. Y que no me la maquillen con la tasa de mortalidad sobre los infectados (tasa de letalidad), porque no sabemos cuántos infectados hay. De hecho, estoy empezando a pensar que tampoco sabemos cuántos muertos hay. Igual hay más de los que dicen.

En el boletín del 18.04.20 del Ministerio (como en los anteriores) no hay ni una sola referencia a la mortalidad en relación a la población total. Ni una. Sí que indican, en cambio, que la letalidad en Europa oscila entre el 0,9% de Rusia (¡ahora vas y lo cascas!) y el 17,1% de Francia, pasando por el 2,9% de Alemania, el 3,5% de Portugal o el 10,5% nuestro. Pero eso es comparar peras, manzanas y chupachups.

Pues eso, si ya lo decía el Farr, que la tasa de mortalidad es un hecho y el resto, zarandajas.
.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario