1 de septiembre de 2011

Cuaderno de bitácora (14)

El 29.07 dejamos ¿definitivamente? Santa Eulalia. Fondeamos para pasar la mañana en Cala d'en Serra, otro lugar poco frecuentado. De hecho, somos el único barco fondeado. Es una cala pequeña, sin construcciones, salvo un estructura abandonada (algún espabilado debió intentar construir y luego ya untaremos y, afortunadamente, o no untó bastante o no a quien debía). Ligeramente elevado hay un pequeño chiringuito atendido eficientemente, donde se puede comer alguna cosa sencilla (hacen una hamburguesa ¡ñam, ñam!). Pocos bañistas, ya que el acceso incluye carretera sin asfaltar y un trecho caminando (también hemos venido por tierra otras veces). El agua adquiere colores entre verde oscuro y esmeralda, pasando por el azul, y hace del lugar algo especial.

A media tarde levantamos el fondeo, un poco apresuradamente porque al entrar la brisa comprobamos que el ancla está garreando (¡vaya fallo, capitán!) y seguimos por el norte de la isla para decidir donde pasar la noche. Finalmente nos decidimos por el Caló des Porcs, un lugar que todavía no conocemos.

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