05.08 Mi legítima se vuelve a la península en ferry. ¡Qué dolor! Aquí me quedo otra vez solo, dispuesto a darme conversación y a tararear aquello de sombrero, ay mi sombrero, con lo que empezó esta historia. Me queda una escapadita, en el buen sentido, antes de arrumbar en solitario hacia casa. Ya verás como, igual que otras veces que lo he intentado, pasa algo y tengo que fondear en San Antonio y hacerle coros al del sombrero, ay mi sombrero.
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