1 de septiembre de 2011

A mi niño que le den un papel

El gobierno, imagino que a instancias del ministerio del ramo, ha decidido, tras sesudas deliberaciones, que a los alumnos que no logran superar la enseñanza obligatoria (nuestra tasa casi duplica la media europea) hay que darles también un título. Un papel que acredite su ¿capacitación?. La excusa oficial es tratar de evitar que tengan que volver a cursar asignaturas ya aprobadas en caso de intentar otros estudios o si más talluditos quieren obtener el graduado escolar. Por lo visto el expediente académico no sirve.

Yo, después de meditarlo mucho rato, no lo entiendo. ¿Para qué coño quieren un papel que diga que no han aprobado ni el recreo? ¿No sería más productivo dedicar los esfuerzos a intentar arreglar el problema real, que es la elevadísima tasa de fracaso escolar? Pues no, tontolahaba. Les damos un papel que dice que, hombre, alguna sí han aprobado y ¡tachaaaan! ya no hay ni fracaso, ni abandono escolar ni cristoquelofundó. Es que somos cojonudos y originales arreglando problemas en este país. Lo que más me ha extrañado es que no se hayan inventado un palabro para designar a esta nueva categoría de estudiantes. Algo así como "Semigraduado curricularmente disminuido".

Está claro que la iniciativa calará, dado que hay tantos animalitos de dios que ahora se quedan sin papel. No sólo eso: estoy convencido de que se extenderá a otros ambientes. Tengo entendido que el Ministerio de Trabajo (¡jua!) ya ha solicitado informes sobre si un desempleado con papel debe ser considerado parado o simplemente "Productor en situación documentada de carencia laboral".

Yo, de momento y por lo que pueda venir, ya he solicitado el título de no tener ni puta idea de jugar al póker. Ni al mus.

Igual me lo dan.
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