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1 de septiembre de 2011

Yo, también

Hoy, navegando -soplaba levante-, se me ha venido a la cabeza un fragmento de la canción Mediterráneo, de Serrat. Sin saber por qué he intentado separar la letra de la música, para recitarla como poema, lo que no es fácil con una canción oída y reoída mil veces. En el fondo es una forma de dar a los versos el peso que se merecen. Finalmente me la he recitado en silencio. El cambio del último verso me ha salido de corrido, como con vida propia.

Ay, sin un día para mi mal
viene a buscarme la parca
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.
Y a mi enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo,
en la ladera de un monte,
más alto que el horizonte:
quiero tener buena vista.
Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista.
Cerca del mar porque yo
también nací en el Mediterráneo.


Me ha invadido un tremendo sobrecogimiento y ¡joder! se me han humedecido los ojos.
.

14 de julio de 2011

Cuaderno de bitácora (5). ¡Somos de PM!

Contemplando estos días la puesta del sol he pensado
¡Tanta mierda con el levante, el levante! ¡Si es todo lo contrario! ¡Somos el poniente del Mediterráneo!
Y esa maquinita política que todos llevamos dentro se ha puesto rápidamente a cavilar. Es sabido que todo varón español sería capaz de desempeñar con soltura cualquiera de los siguientes cargos: presidente del gobierno, ministro de trabajo o economía y seleccionador nacional de fútbol. Tal es nuestra capacidad. Y de ahí la fama que nos precede. Bueno, pues eso, que me he puesto a barruntar y la conclusión no puede ser otra:
Que les den morcilla a los països catalans, al país valencià, a lo regne y a la comunitat. Incluso a la unión europea si hace falta. ¡Somos del poniente mediterráneo!
Por ello, desde aquí y desde ahora declaro mi intención de luchar por los ideales de esta patria histórica (que se atreva alguien a decir que el Mediterráneo no tiene historia). Reclamaremos autonomía, autogobierno, independencia, ¡lo que haga falta! Y algún carguito que luego nos deje una paguita. ¡Faltaría más!
A partir de ahora podremos andar orgullosos, con la frente bien alta y la mirada aguerrida, gritando a quien quiera oirnos:
¡Somos de PM!

Esto es lo que tiene la ociosidad, la desinhibición y, sobre todo, este maldito norte que no me deja salir de puerto.