Lo que hay aquí

Esto que sigue son solo mis opiniones, mis pensamientos. Al menos aquellos que quiero hacer públicos. Si te gustan, compártelos. Si no te gustan, lo siento pero no tengo otros. Cualquier comentario es bienvenido. Si usas algún texto o fragmento, por favor cita la procedencia.

Buscar en este blog

Mostrando entradas con la etiqueta nacionalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nacionalismo. Mostrar todas las entradas

14 de julio de 2011

Cuaderno de bitácora (5). ¡Somos de PM!

Contemplando estos días la puesta del sol he pensado
¡Tanta mierda con el levante, el levante! ¡Si es todo lo contrario! ¡Somos el poniente del Mediterráneo!
Y esa maquinita política que todos llevamos dentro se ha puesto rápidamente a cavilar. Es sabido que todo varón español sería capaz de desempeñar con soltura cualquiera de los siguientes cargos: presidente del gobierno, ministro de trabajo o economía y seleccionador nacional de fútbol. Tal es nuestra capacidad. Y de ahí la fama que nos precede. Bueno, pues eso, que me he puesto a barruntar y la conclusión no puede ser otra:
Que les den morcilla a los països catalans, al país valencià, a lo regne y a la comunitat. Incluso a la unión europea si hace falta. ¡Somos del poniente mediterráneo!
Por ello, desde aquí y desde ahora declaro mi intención de luchar por los ideales de esta patria histórica (que se atreva alguien a decir que el Mediterráneo no tiene historia). Reclamaremos autonomía, autogobierno, independencia, ¡lo que haga falta! Y algún carguito que luego nos deje una paguita. ¡Faltaría más!
A partir de ahora podremos andar orgullosos, con la frente bien alta y la mirada aguerrida, gritando a quien quiera oirnos:
¡Somos de PM!

Esto es lo que tiene la ociosidad, la desinhibición y, sobre todo, este maldito norte que no me deja salir de puerto.

29 de junio de 2011

Crónica parlamentaria

La maza golpeó dos veces la tablilla de madera. La sesión había comenzado. Los representantes del pueblo ocuparon sus escaños entre un sordo rumor de pasos sobre la moqueta. El Presidente tomó la palabra:

─Hoy, señorías, es una gran jornada para Pascualerría. El camino ha sido largo y espinoso, lleno de zancadillas, de abusos y de opresiones –-su mirada sobrevoló con suficiencia los bancos de su izquierda, donde se agrupaba la exigua oposición.

─Pero, al fin, el pueblo ha hablado y, con su voto, ha refrendado la voluntad de soberanía tanto tiempo ansiada y defendida con sangre por los luchadores de la libertad. En el camino han quedado muchos camaradas que el pueblo de Pascualerría honrará como héroes de su historia. La democracia, las urnas, legitiman nuestra política y nuestros anhelos, la denodada acción de todos estos años.

Su semblante, hasta ahora sereno, victorioso, se ensombreció con un rictus casi doloroso. Su mirada se posó, dura y fría, sobre los tres diputados de la coalición nacionalista conservadora acusada de pactista por los ahora vencedores.

─Aún quedan algunos escollos, algunas pequeñas piedras en el camino. Todavía hay recalcitrantes dinosaurios incapaces de acatar la voluntad del pueblo poniéndonos palos en las ruedas ─durante una dramática pausa su acerada mirada recorrió el hemiciclo─. Como todas sus señorías saben de sobra, la postura egoísta de un partido que se hace llamar nacionalista ha impedido que nuestra coalición, Dildo, clara vencedora de los comicios, haya podido constituir una Mesa del Parlamento estable, obligando a la inclusión de uno de sus miembros como vicepresidente segundo. Con un solo representante menos este chantaje habría sido imposible y Dildo hubiera podido impulsar políticas largoplacistas, estables, en una cómoda mayoría.

Una prolongada pausa hizo que las posaderas inquietas de más de un representante se reacomodaran en las poltronas.

─Pero estos canallas… ─un rumor recorrió los escaños y el Secretario General del Partido de la Nube hizo ademán de alzarse pero una mano amiga en su hombro y el sentido común le hicieron detenerse─. Sí, canallas, porque ese es el nombre que merecen… desconocen nuestra verdadera fuerza, basada en la certidumbre de nuestras convicciones… Y ahora, sí, ahora, por fin, basada también en el respaldo popular y democrático. Ese respaldo que legitima nuestra política y nuestras acciones. Pasadas, presentes y futuras…

Tras detener unos breves segundos el discurso el Presidente, con inusitada lentitud, sacó de su chaqueta un revólver y, ceremoniosamente, le descerrajó un tiro en la nuca al vicepresidente segundo, colocado a su derecha y en un plano ligeramente inferior. Dos ujieres, probablemente advertidos con anterioridad, se apresuraron a recoger al agonizante vicepresidente casi al mismo tiempo que un ¡ohhh! contenido recorría la sala. Otro ujier espolvoreó serrín sobre la mesa y el suelo bajo el escaño del vicepresidente y, con la misma celeridad, una matrona con bata azul pasó una escoba y zanjó la cuestión. En menos de 30 segundos todo había sido recogido, incluido el cadáver.

El Presidente, sin inmutarse, con la misma mirada gélida, sin un solo pestañeo, recorrió uno a uno todos los escaños adivinando las medias sonrisas en unos, la palidez crispada en otros. Exhaló aire una vez, golpeó con el mazo y espetó:

─Convoco a la Asamblea de Representantes a una segunda votación para determinar la composición de la Mesa del Parlamento, de la que derivarán los poderes de la próxima legislatura. Tiene la palabra el portavoz del grupo mayoritario, la coalición Dildo.

Amortiguado por los cortinajes y los paneles de madera de las paredes se escuchó el aullido de la muchedumbre reunida en la plaza exterior del parlamento, donde el acto podía ser seguido en directo mediante un sistema de megafonía.

.