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1 de septiembre de 2011

Cuaderno de bitácora (15)

30.07 Seguimos en caló des Porcs. El lugar nos ha dejado encandilados. Tanto, que nos hemos quedado. Para colmo, esta mañana a primera hora ha caído una tromba de agua y nos ha dejado ese sobrecogimiento que deja la lluvia cuando estás fondeado. Luego ha salido el sol y el día parecía hecho a medida para esta cala. Envidio de forma morbosa, malsana, al propietario de este paraje -es un entorno privado- y no me importaría en absoluto que me dejara en herencia la casa de la cala. Para retirarse.

31.07 Pasamos la noche fondeados en Puerto de San Miguel. Hubiésemos preferido Benirrás, pero había muchos barcos. La cala de San Miguel es casi un puerto natural (de ahí su nombre), mientras no soplen vientos duros del norte. Es el paradigma de como cagar un espacio natural encantador construyendo dos moles hoteleras en la ladera este de la cala. Pa matarlos. Afortunadamente la charanga y el chunta chunta, como es para guiris, acaba pronto.
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14 de julio de 2011

Cuaderno de bitácora (4). Monos antropomorfos (o no)

Se llama monos antropomorfos a los que no tienen rabo. Pues hoy he visto media docena de monos no antropomorfos sentados en una terraza de verano.
Pero vayamos al principio. Hoy he tenido que ir a San Antonio de Portmany a recoger a mi santa. Las últimas veces que he estado por allí he tenido la prudencia de no tocar tierra pasadas las doce del mediodía. Por si acaso. Y aún así me pillaron el otro día con lo del sombrero, ay mi sombrero. Pues bien, hoy he tenido que venir por la tarde. Al ir hacia la estación marítima desde la de autobuses no he tenido más remedio que pasar por ese continuum de terrazas donde, desde las once de la mañana hasta pasada la medianoche, se sirven paellas con guisantes, pimientos, tomate y un sinfín de ingredientes exóticos fruto de la imaginación de los cocineros del guirismo (corriente gastronómica que simplemente deconstruye -o sea, derribos- platos tradicionales). A lo que iba. Sentados a una mesa había media docena de especímenes simiescos de la subespecie patibularia. Llamaba la atención la sustitución del pelo corporal por una gran variedad de tatuajes de los más diversos temas y colores. Artimañas de la naturaleza para que el macho llame la atención de la hembra, he pensado. También es de reseñar que a las cinco de la tarde ya estaban más cocidos que el engrudo de arroz y marisco que engullían. En una mesa próxima estaban las hembras. No se si de la misma especie o no; ni a unos ni a otras parecía importarles. Estaban a lo que estaban. La variedad sí la tengo clara. Todos era de los catalogados como SSM. Súbditos de su majestad, claro. Abundan mucho en este hábitat.
Por lo que tengo leído, estos ejemplares nos visitan estacionalmente con una doble finalidad, a saber: a) lograr lo más rápidamente posible un elevadísimo nivel de alcoholemia que, de ser posible, se mantenga estable durante toda la estancia y b) mover el rabo el mayor número de veces posible. Por ello no hace falta una desmesurada pasión naturalista para deducir que eran monos no antropomorfos.
No deja de ser un alivio saber que a la atención y bienestar de estas subespecies estamos dedicando los esfuerzos, los desvelos, las inversiones de lo que parece configurarse como la única industria nacional. ¡Olé!
Claro, luego resulta que soy un gruñón, que siempre estoy despotricando... Pero !si es que me lo ponen a huevos!
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12 de julio de 2011

Cuaderno de bitácora (2)

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11.07.11
Hoy ha sido un buen día. He madrugado y me he hecho pronto a la mar. Un buen Norte me ha llevado, casi a orejas de burro, hacia el sur. No tenía una idea hecha de dónde acabaría. Al final he fondeado en Cala Jondal. Sí, con los cool (que guay ya no se dice). El fondeadero, tranquilo. Se oye un poco el chunta chunta ese del chill out, que por cierto parece un tantra en clave de sol, pero nada que ver con lo del sombrero, ay mi sombrero. Por la tarde he bajado a tierra a ver de qué iba el rollo. No lo voy a negar: xiconas para quitar el hipo. No muchas, pero las suficientes. Y cantidad de capullos con trazas de traficantes en farlopa. ¡Qué le vamos a hacer! Cierto que las titis estaban de buen ver pero la superficialidad era más visible que las tetas. De las titis, me refiero. Las tetas y la superficialidad: todo. Total que me he dicho, digo, ¿y tú qué haces aquí?. Me ha dado un arrebato práctico y me he zampado un Nestlé Noir, como dios, he cogido la zodiac y me he vuelto al barco. Y aquí estoy, dándome conversación. Porque callarme, ni bajo el agua.